QUE ES LA SUPERVIVENCIA

Antes de empezar a tratar el tema de la supervivencia, me parece oportuno exponer cual es mi punto de vista.

Entiendo que, la supervivencia, no es un fin, sino la consecuencia de una contingencia de emergencia, que debemos resolver por nosotros mismos.

Así, la defino como:

El mantenimiento de una actitud y la aplicación oportuna en tiempo y espacio, de unos procedimientos, habilidades y recursos, que nos permitan salvaguardar nuestra integridad, la vida o la libertad, cuando éstas, como consecuencia de una agresión, lesión, emergencia o desastre, se vean amenazadas, siendo muy remotas o inexistentes las posibilidades de que, elementos de auxilio y rescate, acudan en nuestra ayuda; al menos en un lapso de tiempo más o menos prolongado.

Buena parte de las causas que conducen a una emergencia en la Naturaleza, son consecuencia de accidentes con el medio de transporte (embarcación, aeronave o vehículo), el repentino desencadenamiento de unas condiciones meteorológicas adversas (algo que, en general, actualmente, no nos debería sorprender) y el desconocimiento o ignorancia; es decir, la deficiente planificación, la falta de preparación física y/o técnica para acometer el fin perseguido o un inadecuado equipamiento.

Aunque también o además de, a conductas insensatas. En nuestro modelo social, está entrado en juego, cada vez con más auge, la estupidez. El lanzarse a la aventura sin más y las más de las veces impulsados por “la moda”, el esnobismo. Existe un desprecio por la cultura, “la Escuela”; es decir, por el aprendizaje de las técnicas apropiadas a cada actividad que queremos desarrollar y sus normas. Se confunde la imbecilidad con la determinación o el valor.

CBS (Curso Básico de Supervivencia). Un alumno aprende a iniciar el fuego.

Tiene su o sus razones de ser:

El “homo urbanus” se ha desligado del medio natural y consecuentemente, ha dejado de ser su hábitat; el lugar que conoce a la perfección y donde se desenvuelve con soltura.

El nivel económico medio alcanzado, nos permite acceder, sin suponer una excesiva carga económica, a muchos medios y lugares antes inalcanzables a la gran mayoría: equipamiento técnico y de protección, medios de transporte que nos llevan hasta, e incluso nos introducen en ese mundo desconocido, la naturaleza. Pero, muchos, se aventuran sin conocer o dominar su correcto empleo y utilidad: falta de técnica y experiencia.

Y lo más peligroso: los medios de comunicación y los “expertos influencers”, que nos invitan, inducen o incluso abducen con su retórica. Expertos del butacón, diría yo; lo que, en gran parte de ellos, constituye su única experiencia. En el caso que nos ocupa, “expertos supervivientes de fin de semana”, que manejan con soltura las “redes” y que, siguiendo el dicho de que “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”, se aprovechan de la ignorancia y por qué no, de la falta de reflexión de sus “adeptos” y los embaucan. Actores que, aparentando moverse en solitario, llevan a cabo exhibiciones de bonitas aventuras; pero que se acompañan de un ejército de cámaras y elementos de apoyo que los sitúan y graban en escenarios totalmente preparados.

 A alguno de ellos los conozco y a otros, los he visto actuar.

También existe un cierto error en la apreciación del concepto de “adiestramiento para la supervivencia”.

No estoy en contra de ellos; todo lo contrario. Pero conceptos como “Técnicas de vida primitiva en la Naturaleza”, supervivencia deportiva o “Bushcraft”, no constituyen sino una pequeña parte de lo que denomino Adiestramiento para la Supervivencia. Sin duda, aportan un gran conocimiento; ya que su afición, los lleva a buscar información y ponerla en práctica, pasando gran parte de su tiempo libre en el medio natural.

Pero como demostraron los Supervivientes de los Andes, carentes de esa parte “vistosa” del adiestramiento para la supervivencia, la clave está en la determinación, en la voluntad para sobrevivir. Ellos debieron adiestrarse sobre la marcha, inmersos en esa terrible situación. Y sin duda, esa falta de conocimientos se cobró vidas.

Por eso, el adiestramiento para la supervivencia, debe contemplar y aunar ambos aspectos: psicológico y técnico. Y debe ser realista; es decir, ceñirse a la realidad del escenario donde podría acontecer la emergencia y resolver sus incidencias. De manera que, llegado el momento, la situación, por vivida previamente, nos sorprenda lo menos posible y el pánico no nos bloquee; lo que, en cuestión de segundos, puede llegar a ser fatal. Esa es la base de nuestro adiestramiento de Operaciones Especiales.

Finales de Abril. En las frías aguas del Mar Cantábrico, alumnos del CSC (Curso de Supervivencia en Costa), aprenden a mantenerse a flote provistos de salvavidas de circunstancias, adoptando la posición que ralentiza la pérdida de calor. A punto de “tirar la toalla”, resisten, alcanzarán la costa y superarán la prueba.

Aunque evidentemente no es una ciencia exacta, considero que, para que se desencadene el desastre, deben intervenir al menos tres factores negativos, pérdida o desorientación, mala planificación del tiempo, estimación errónea de las capacidades psicológicas, físicas y técnicas, equipamiento inadecuado, accidente o indisposición, … Si simplemente uno de esos factores nos condujera a una situación de emergencia, estaríamos hablando de mala suerte; por contra, si desatados tres o más no pasara nada, hablaríamos de buena suerte “baraka”.

El desenlace inmediato: inesperadamente, nos vemos obligados a permanecer más tiempo del previsto en ambientes inhóspitos; o que, por desconocidos, así nos lo parecen. Inadecuadamente equipados, con alimentos limitados o nulos y en malas condiciones psicofísicas, solamente la oportuna y apropiada aplicación de unas técnicas, la habilidad para explotar cualquier tipo de recurso a nuestro alcance, natural o artificial, moderno o antiguo y la seguridad en nosotros mismos, capacidades previamente adquiridas en el entrenamiento, nos ayudarán a salir airosos.

Habrá dado comienzo la supervivencia.

Entonces, deberemos aplicar la Ley del mínimo esfuerzo eficaz.

El adiestramiento para la supervivencia puede resultar una práctica atractiva, pero hay que considerar que, la Supervivencia en la Naturaleza no es un fin. Vamos a Ella para desarrollar una actividad con la que nada tiene que ver. Sin embargo, durante su transcurso, puede desencadenarse el desastre o emergencia. Por esa razón, cualquier adiestramiento en el que el alumno no se sienta presionado, con unas constantes ganas de acabarlo, casi en el límite de tirar la toalla, es un mal adiestramiento. Aunque ciertamente, al final, debe invertirse la sensación: debe sentir la gran satisfacción por haber superado un duro entrenamiento.

Por último, no quiero dejar de apuntar que, siendo la finalidad del adiestramiento para la supervivencia aprender a sobrevivir, resultaría un contrasentido que este implicara un alto riesgo para nuestra integridad. Sin embargo, mentiría si negase que, en algunos procedimientos, existe un cierto grado de riesgo. Pero, por experiencia, también sé que, el riesgo es un factor que depende de unos parámetros: la disposición psicológica, la preparación técnica, el estado físico, las condiciones ambientales, el equipamiento y la suerte.

Tenga en cuenta también que, la aplicación de determinados procedimientos puede estar prohibida por la Ley, permanente o temporalmente. Y cada País tiene sus leyes.

Por ese motivo, extreme las precauciones. Me parece apropiado atender permanentemente a la seguridad y buscar la progresión en la aplicación.

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