LA ORIENTACIÓN POR LAS ESTRELLAS (I)

ORIENTACION NOCTURNA DE CIRCUNSTANCIAS

ANTECEDENTES.

Sin duda, la historia más conocida de la navegación terrestre nocturna siguiendo una estrella, es la de los 3 Reyes Magos de Oriente; magos y astrólogos.

la historia más conocida de la navegación terrestre nocturna
Vivía en Tarragona, donde mi padre, Capitán de Infantería, estaba destinado. Tendría 9 o 10 años. Parte de las habitaciones de la casa, incluida en la que yo dormía y jugaba, y el salón, daban a un largo balcón.
 
Aquella noche del 5 de Enero, como todas las de esa fecha, tras dejar mi zapato en el salón, bien limpio, con una zanahoria para sus camellos y algo de turrón y champagne para SSMM en una mesita, me había ido a la cama pronto. Aunque normalmente duermo del tirón, esa noche me cuesta dormirme: los nervios de esa mágica noche. Pienso si me habré portado suficientemente bien a lo largo del año, si mi ilusionada carta habrá llegado hasta Ellos, en fin, … El caso es que, con total claridad, vi pasar de corrida por la puerta que daba al balcón las siluetas de los 3 Reyes dirigiéndose al salón. Me tapé la cara con las sábanas y cerré los ojos con fuerza. Poco después sentí unos pasos que se acercaban y al momento una gran mano que me acariciaba. Desde entonces, todas las noches del 5 de Enero, espero que vuelva a suceder.

Desde al menos 4.000 años antes de Cristo, Pueblos como el sumerio, el egipcio, el fenicio o el griego, con la intención de facilitar la identificación y seguimiento de una determinada estrella durante sus viajes, ya habían delimitado o marcado distintas zonas de la bóveda celeste. Habían organizado las constelaciones; grupos de estrellas que, aunque nada tienen que ver unas con otras astronómicamente, configuran conjuntos visuales que facilitan la identificación de las distintas estrellas del firmamento.

Unas veces, las más, una Cultura, aunque le cambiara el nombre, “heredaba” las constelaciones ya existentes; aunque en algunos casos, se organizaron otras nuevas, incluso mezclando estrellas de una y otra de las existentes.

Las constelaciones de Carro Cielo, Taurus, Leo y Escorpio ya figuraban en la cultura sumeria. La de Orión de Homero, siglo IX a. de C., era la antigua Sahu egipcia. En el siglo VI a. de C. siendo rey de Babilonia Nabucodonosor II, se conformaron las constelaciones del Zodiaco Acuario, Piscis, Aries, Taurus, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario y Capricornio. Taurus, Leo y Escorpio, ya existían y probablemente alguna más, aunque no como tal grupo zodiacal.

La referencia más antigua y exhaustiva del catálogo de constelaciones pertenece al griego Ptolomeo, quien en el siglo II a. de C., las presentó en su obra Almagesto; Ursa Maior, Ursa Minor (la Carro Cielo sumeria), Casiopea, Draco, Cefeo, Orión, Canis Maior, Andrómeda, Águila, Bootes, Hércules, … y así hasta 48 constelaciones.

Las estrellas de esas constelaciones fueron bautizadas mediante un nombre propio, signos, letras del alfabeto griego o su combinación.

Por ejemplo, la estrella Sirio de la constelación Canis Maior, también es denominada α Canis Majoris, la estrella Polar de la Osa Menor es α Ursae Minoris, la estrella Ruchbah de Casiopea es δ Cassiopeiae, …

Piedra estelar de Rupinpiccolo. 2.400 a. de C.
Hace escasos días se daba la noticia de que, el arqueólogo de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, Federico Bernardini, ayudado por el astrónomo del Instituto Nacional de Astrofísica de Trieste (INAF), Paolo Molaro, concluían como representación estelar las pequeñas oquedades talladas en una piedra sensiblemente circular de unos 50 centímetros de diámetro, encontrada hace unos dos años en una fortificación prehistórica, perteneciente a una civilización prácticamente desconocida, en las inmediaciones de Rupinpiccolo en el Karst de Trieste.
 
Con una antigüedad de unos 2.400 años, la convierten en la representación estelar más antigua conocida.
 
Las pequeñas oquedades coinciden con gran exactitud con la disposición de las estrellas de constelaciones como Escorpio, Orión y las Pléyades en su anverso y Casiopea en su reverso, lo que hacen pensar al Astrónomo Paolo Molano, que fueron tallados intencionadamente para representar su visualización del cielo nocturno.
Planisferio de Dendera, Egipto, en torno al siglo I a. de C.
Planisferio de Dendera, Egipto, en torno al siglo I a. de C. Es un bajorrelieve de forma circular tallado en piedra arenisca. En el se representan, mediante figuras, constelaciones circumpolares como la Osa Menor, la Osa Mayor, Casiopea, Dragón, …,  zodiacales, Acuario, Piscis, Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, así como los 5 planetas entonces conocidos, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. También aparecen la Luna y el Sol. Estas figuras quedan enmarcadas con 36 particiones de 10 días cada una, representadas como divinidades que caminan hacia su derecha. El disco, en su parte externa, está sostenido por cuatro divinidades que representan los puntos cardinales, y cuatro parejas de diosas hiarocéfalas. 

Otras Culturas como la china o las precolombinas, también han cuarteado el cielo, dando nombres a grupos de estrellas.

Volviendo a nuestro mundo, conforme los horizontes se iban ampliando y nuevos aspectos de la bóveda celeste se hacían patentes, sus estrellas, tanto visibles a simple vista, como mediante los distintos medios de observación astronómica, fueron siendo bautizadas de alguna manera, la tradicional o la moderna mediante, nombres, dígitos, etc. y organizadas en costelaciones.

Globo celeste de 1.085, atribuido a Ibrahim ibn Said al-Sahli, matemático andalusí. Ibrahim también ideó y construyó el astrolabio conocido como de Al-Sahli, un instrumento para determinar las posiciones de las estrellas, caracterizado por la peculiaridad de su forma de empleo, distinta de la de otros instrumentos similares de su misma época.

Todo lo descrito viene a colación de que, independientemente de su aspecto mitológico, esa catalogación y posicionamiento dentro de un conjunto de las estrellas, la constelación, tuvo como finalidad la navegación; cuando, la oscuridad impide ver los puntos de referencia terrestres.

LAS ESTRELLAS, LA ORIENTACIÓN Y LA NAVEGACIÓN.

Las estrellas en el firmamento son como los árboles en un bosque: dejar de ver la de referencia por un momento durante la marcha, puede implicar el confundirla con otra al buscarla de nuevo.

Las estrellas en el firmamento son como los árboles en un bosque
Las estrellas en el firmamento son como los árboles en un bosque.

La inclusión en una figura de estrellas, hace que, en cualquier instante, sea más fácil la identificación de cualquiera de ellas; tanto personalmente, como para indicársela a otra persona.

Constelaciones Osa Mayor y Osa Menor
¿Puede identificar la Constelación de la Osa Mayor?. La estrella de más arriba a la derecha es Beta Merak y la que queda a la izquierda de ésta es Alfa Dubhe.

Pero para la navegación terrestre nocturna de circunstancias, conocerlas importa poco. Bastará con elegir la estrella que nos interesa seguir para mantener nuestra derrota y posicionarla dentro de una constelación, real o imaginaria definida por nosotros mismos.

Realmente, ese fue su origen: las estrellas, se organizaron arbitrariamente en constelaciones para facilitar su localización y seguimiento.

Concluyendo:

Considerando la hipótesis de tener que movernos durante la noche, siendo las estrellas elementos útiles para poder orientarnos, navegar e incluso determinar nuestra Latitud, estimo que, adquirir la capacidad para emplear estos medios y procedimientos, debe de ser uno de los objetivos del adiestramiento para la supervivencia.

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