PROTECCIÓN CONTRA LA INTEMPERIE. EL CALOR

Los humanos somos capaces de regular nuestra temperatura corporal, manteniéndola dentro del estrecho margen impuesto por la naturaleza de las reacciones bioquímicas que aseguran el funcionamiento de nuestro organismo, mediante el control interno de la producción del calor; aunque en la ambiental se produzcan grandes variaciones.

Cuando el mecanismo de control de ese calor, por cualquier motivo colapsa, nos enfrentamos a un grave problema que incluso puede llegar a acabar con la vida. En el 2.023 más de 2.000 personas murieron en España a consecuencia del calor, frente a las 1.145 en carreteras.

Veamos cómo afrontar el calor.

TERMOREGULACIÓN A ALTAS TEMPERATURAS.

Para comprender el problema y consecuentemente poder aplicar la solución acertada, es preciso entender como actúa nuestro organismo, ante el calor.

Los humanos pertenecemos al grupo de los seres vivos denominados homeotermos y endotermos. Es decir: somos capaces de regular nuestra temperatura corporal, manteniéndola dentro del estrecho margen impuesto por la naturaleza de las reacciones bioquímicas que aseguran el funcionamiento optimo de nuestro organismo, mediante el control interno de la producción del calor; aunque en la ambiental se produzcan grandes variaciones.

Simplificando:

  • Por un lado, estamos generando calor permanentemente:
    • Su intensidad depende del esfuerzo que estemos desarrollando.
  • Por otro, cuando la temperatura ambiente, la insolación recibida se sitúa por encima de la de nuestro cuerpo, acumulamos calor.
  • La vida se mueve dentro de unos márgenes muy pequeños de temperatura. Si los superamos, colapsa.

Afortunadamente, poseemos un sofisticado sistema termorregulador, cuyo centro coordinador se encuentra en el hipotálamo, región cerebral enmarcada en el diencéfalo, bajo el tálamo, donde se recibe la información de los distintos sensores térmicos repartidos por el organismo, se interpreta la información y en consecuencia, se emiten las instrucciones apropiadas para desencadenar los mecanismos de protección adecuados.

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PROTECCIÓN CONTRA LA INTEMPERIE. EL FRIO

EL FRIO

Todos los años tenemos noticias de graves lesiones y muerte de personas expuestas a los efectos del frío o el calor. Su acción o efectos no siempre se evidencian de manera que nos hagan pensar que los procesos de enfriamiento o sobrecalentamiento se han desencadenado. Incluso suele ocurrir que, a pesar de que nuestros mecanismos de defensa se ponen en marcha cuando los parámetros de temperatura se disparan por encima o por debajo de los sostenibles, dándonos la voz de alarma, no le prestamos la debida atención; pudiéndonos conducir a una peligrosa situación, ya que su acción va inhibiendo las capacidades de reacción hasta que, llegado un momento, sin ayuda exterior, es imposible hacerlo.

          Generalmente, tanto el frío como el calor no son elementos que actúan aislados sobre el organismo. Sus consecuencias son el resultado de la interacción con otros como el viento, la humedad, la fatiga, el ayuno o la deshidratación; factores de los que hablaremos en otro artículo.

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PROTECCIÓN CONTRA LA INTEMPERIE

Hace ya tiempo, leí el libro Bravo-Two-Zero, escrito por Andy McNab, miembro del Special Air Service británico. El SAS, está considerado como una de las mejores Unidades de Operaciones Especiales del Mundo. En él, se narra la misión durante la Guerra del Golfo, de un Equipo compuesto por ocho hombres comandado por el autor.

En Enero de 1.991, se les encomendó la misión de cortar la línea subterránea de comunicaciones entre Bagdad y el Noroeste de Irak relacionadas con los misiles Scud, así como localizar y destruir sus plataformas de lanzamiento ubicadas en su Zona de Acción. No la cumplieron. Sorprendidos por el enemigo, tres hombres murieron (uno a causa de hipotermia), cuatro fueron capturados y uno logró escapar.

De su lectura y en relación con el tema de este Capítulo, ya que hay unas cuantas más, me sorprende la falta de previsión Increíble en una Unidad de Operaciones Especiales. Y no me refiero única y exclusivamente a la planificación llevada a cabo por el Equipo Operativo, sino al Mando de Operaciones Especiales del que dependían. Entraron en su Zona de Acción mal equipados por no haber analizado en profundidad la meteorología de la zona en esa época. Según narra en la novela el autor, fueron sorprendidos por un tiempo frío de hasta –9 ºC., con vientos de 45 Km./hora; lo que los sitúa en un escenario con sensaciones térmicas de entre -29 y -32 ºC.; y la sorpresa no acaeció un mes después de su infiltración, sino a las 48 horas.
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