
Me acabo de enterar y como yo, habrá muchos más; así que me parece de gran importancia informar y difundir lo siguiente:
El lunes 14 de Septiembre, tenemos la oportunidad de hacernos una idea de si es posible salvar a España, Tierra de los que nos sentimos españoles, o si, definitivamente, somos una minoría y esto no tiene solución.
Por un lado, Wyoming en su programa “El Intermedio” de la Sexta, entrevistará a Pedro Sanchez.
Por otro, Pablo Motos, en el suyo “El Hormiguero”, prácticamente coincidiendo en la misma franja, en Antena 3, probablemente con la idea de valorar la situación, de medir el pulso, entrevistará al Presidente de Ceuta, invadida y secuestrada por una horda de marroquís, como consecuencia de un problema personal de Pedro Sanchez con Marruecos, que claramente antepone sus intereses personales a la integridad de España: Traición.
En la legislación española, el delito de traición se encuentra regulado en el Título XXIII del Código Penal (Artículos 581 a 588), dentro de los delitos contra la seguridad exterior, la paz, la Independencia del Estado y la Defensa Nacional.
El término «traición» se asocia a conductas concretas que ponen en grave peligro la soberanía o integridad de España.
No estamos ante ninguna “presión migratoria” como todos los medios de comunicación televisivos, radiofónicos, o escritos se esfuerzan en hacernos ver; para que terminemos pensando en los “pobres migrantes” por encima de los secuestrados compatriotas ceutíes. No. Estamos ante una invasión de suelo español, un ataque a nuestra soberanía, ante el que Gobierno y Ejército permanecen impasibles.
No hay migrantes, hay invasores. Hablar de la situación en el tono “migrantes” permite al Gobierno eludir su responsabilidad ante el asalto y consiguiente invasión, tratándolo como un problema “humanitario” que se les ha ido de las manos; incluso llegando a admitir su mala gestión.
La misión fundamental de las Fuerzas Armadas, fijada en el Artículo 8 de la Constitución y desarrollada por la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, es garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Acatar ordenes contrarias, no es Disciplina. Es Servilismo. Y el que apoya o secunda a un traidor es un traidor.
Pues bien, esta coincidencia, o tal vez duelo que Pablo Motos establece, nos permitirá analizar la situación bajo los siguientes puntos de vista:
Hacernos una idea de la relación de fuerzas entre la cantidad de necios, cogidos por los huevos, vividores a costa de las ayudas del Gobierno (nuestros impuestos), antiespañoles y pasotas, frente a la de los que, realmente, estamos preocupados por la deriva de nuestra Patria.
No se trata de un ataque al socialismo, se trata de ver la proporción de apesebrados «Sanchistas» capaces de seguir a este traidor, mentiroso convulsivo y probable delincuente; ya que una persona al frente de un Gobierno con más de 100 imputados, solo entre ministros, directivos del PSOE, y altos funcionarios; incluidos su mujer y hermano, no puede ser trigo limpio. A poco que conozcamos la naturaleza humana, no es necesario ser jurista para saber que está enronado en la mierda. Situado al frente de la Nación no por ganar las elecciones, como dice, sino por aliarse con partidos minoritarios antiespañoles, en el límite de la legalidad, si no la rebasan, cuyas finalidades incluso son contrapuestas y hacerlo desde la perspectiva de haber alcanzado el liderazgo del PSOE, que le permite estar donde está, de manera fraudulenta, al manipular las votaciones.
No ver “El Intermedio” indicará que no estamos de acuerdo con escuchar a este embaucador, que no lo queremos como presidente. Aunque lógicamente no servirá de nada, ya que su única idea es mantenerse en el poder para salvar su culo.
Ver “El Intermedio” significa aprobar su gestión en general de España y en particular de Ceuta.
Ver “El Hormiguero” indicará nuestra sensibilidad para con nuestros compatriotas ceutís “caballas”, invadidos y secuestrados, sin más armas para defenderse que su determinación para seguir siendo lo que son: españoles.
Si no estamos de acuerdo con la ideología de “El Hormiguero” podemos sintonizarlo y no verlo. O ver cualquier otra cosa; el problema entonces será que no podremos evaluar la situación.
Así, como en tantas ocasiones, en este caso, no se trata de estar de acuerdo con “El Hormiguero”, sino de no querer saber nada de “El Intermedio” del lunes 14 de Septiembre. No por lo que pueda transmitir habitualmente ese programa, eso es libertad de opinión, algo que también quiere secuestrar este corrupto Gobierno, sino por el significado de dar, en esta ocasión puntual, la espalda a este sinvergüenza que nos gobierna.
No entiendo como una “democracia” no posee los mecanismos necesarios para quitarlo.
Esto no es sino la Dictadura de los Parlanchines, sean del color que sean.
